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No está vivo, es una célula Parte I

Por: Dra. Denisse Santos

  

Él ya es un ser humano


Últimamente el aborto ha sido difundido y promovido por legisladores, artistas y medios de comunicación en México como un derecho. 

¿Quién no ha escuchado o leído estas afirmaciones? “No tiene vida”, “No es un ser humano o una persona”, “Solo son células equiparables a un tumor, o a cualquier otra célula”, “No se trata de cuestiones científicas” y “No existe evidencia de cuando inicia la vida humana”.


Leer y escuchar esas falacias nos invita a regresar a los libros y artículos científicos.


Primero debemos de aclarar que la ciencia tiene mucho que ver, así que, sí se trata de cuestiones científicas, como dice acertadamente el Dr. Nicolás Jouve “La ciencia ofrece los datos, la filosofía los analiza y racionaliza, la ética los valora y califica y el derecho establece los niveles adecuados de protección.”5


Está descrito desde el punto de vista genético, biológico y embriológico cuándo inicia la vida humana. El gran genetista francés Jérôme Lejeune en 1971 y el eminente biólogo francés Jean Rostand en 1980, premio Nobel de biología, declaraban que científicamente la vida humana inicia con la fecundación, también, en el año de 1975 el libro de embriología médica de Jan Langman describe que el desarrollo humano inicia con la fecundación, 40 años más tarde, Keith Moore lo sostiene en su libro de The Developing Human: Clinically Oriented Embryology. Sin embargo, nuestra respuesta no se reduce a la mera fusión de dos gametos diferentes (óvulo y espermatozoide), los cuales forman un nuevo ser, con un nuevo ADN. 


Entendemos que el valor de una persona no se puede reducir a un proceso orgánico, pero tampoco se puede separar el ser persona, del ser biológicamente humano.

Por lo que debemos comprender y respondernos a este cuestionamiento; ¿Cuándo el ser concebido, es un cuerpo humano? 


Ante esta disyuntiva, recordemos que la fecundación es un proceso dinámico y temporal, por el que cada individuo se constituye a partir de los materiales aportados por los progenitores, es un proceso tan especial que la información genética heredada se retroalimenta con el proceso mismo, por interacción de los componentes con el medio (epigénetica), y el resultado, que es el cigoto, posee más información genética que el resultado de la mera fusión de los gametos provenientes de sus progenitores. En este sentido, se afirma que tiene realidad de viviente de su especie; realidad que no se confunde con la de una célula viva en un medio que le permite crecer, ni con un conjunto de células vivas.1


“El cigoto es la única realidad unicelular totipotencial capaz de desarrollarse en un organismo completo, siguiendo la trayectoria vital generada. Por lo cual, es un ser viviente con las características propias del tiempo cero de vida. Es un cuerpo y no una simple célula.”1 


El cigoto totipotente va dando origen a los diversos tipos de células madre: pluripotentes, capaces de madurar hacia diversas células multipotentes; éstas, a otras progenitoras y finalmente, a las diferenciadas, para un tejido concreto. Así, la construcción del organismo se ordena jerárquicamente en el espacio y el tiempo, con un calendario natural de inicio y término para cada uno de los órganos, tejidos, etcétera. La distribución asimétrica de las células madre según los ejes del organismo le da la forma corporal.6


Es importante hacer énfasis, en la totipotencialidadque es la capacidad de desarrollarse a organismo completo, y que solo la tiene el cigoto. Ya que muchas de las falacias insisten en comparar el cigoto con una célula del cuerpo humano, un gameto (óvulo y espermatozoide), tumor, incluso con algún tejido, como el apéndice; ninguna de esas células o tejidos podrá desarrollarse a organismo completo. 


“El cigoto está dotado de una organización celular que lo constituye en una realidad propia y diferente de la realidad de los gametos. Difiere de cualquier célula pues posee una organización polarizada y asimétrica de sus componentes, lo que permite un crecimiento como organismo: un crecimiento diferencial y ordenado en el que las multiplicaciones celulares se acompañan de diferenciación celular”1.


Entonces ¿No podemos comparar el cigoto con las células tumorales malignas? Ya aclaramos la diferencia del cigoto con cualquier otra célula; pero, me gustaría agregar otro punto, para esto debemos entender que el cáncer comienza en una célula, la cual se vuelve “anárquica” iniciando una generación de células “anárquicas”2, esto quiere decir que da a lugar a una proliferación continua de células anormales con capacidad de invasión y destrucción a otros tejidos3; en contraparte, durante la gestación el feto aporta a la madre células que rejuvenecen su cuerpo y en algunos casos participan en procesos regenerativos (microquimerismo materno)4. 


Ante esto ¿Queda claro que ninguna célula de nuestro cuerpo, ninguna célula tumoral, incluso ningún órgano, ni tejido es equiparable al cigoto?

El cigoto no es equiparable a ninguna célula, porque el cigoto es cuerpo humano. Todos fuimos cigotos, ninguno de nosotros inició como una célula tumoral, y nunca se ha visto que un apéndice se desarrolle a cuerpo humano. 

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Para continuar conociendo la información, te invitamos a leer el artículo No es una persona Parte II