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Su vida no tiene valor, hasta que… parte III

Por: Dra. Denisse Santos

  Su vida no tiene valor, hasta que…


Finalmente, ustedes podrían decir “Su vida no tiene valor (ya que no puede sentir ni pensar) en comparación del derecho de decidir de una mujer”


Filosóficamente, debemos distinguir entre una sustancia individual y las potencialidades propias que emergen de esa sustancia. Por ejemplo, un niño de dos meses tiene la potencia de caminar, aunque todavía no la ha desarrollado. Actualizará su potencia al respecto cuando camine. De este modo, conocemos la esencia de una sustancia a través del despliegue y actualización de sus potencialidades específicas. Así, distinguimos a una persona humana de lo no humano por sus capacidades típicamente espirituales, como el amar y el conocer, de donde surgen facultades como el habla, el aprendizaje, etc. Lo que ahora queremos destacar es que dichas potencialidades son propias del ser humano, pero no son “el “ser humano, sino que el ser humano es la sustancia individual de donde emergen dichas potencialidades. Todos saben que el recién nacido es un ser humano, aunque todavía no sea capaz de demostrar el teorema de Pitágoras. Esto es: el ser humano es tal, aunque sus potencialidades propias todavía no hayan comenzado a desplegarse y actualizarse de manera visible. Por lo tanto, las diversas fases del desarrollo de una persona son fases que se encuentran a nivel accidental, pero no afectan la esencia de la persona que se está desarrollando. Esto es precisamente lo que fundamenta todo nuestro respeto a la dignidad de la persona y la igualdad esencial de los hombres, que debe ser respetada ante la ley, más allá de sus diferencias accidentales. La persona es esencialmente persona, siempre, en todas las fases de su desarrollo. Luego su derecho a la vida, que surge de su misma condición de persona, no es afectado por las diversas fases del desarrollo de la persona. Luego, no podemos decir que no es una persona aquello que se está desarrollando para actuar como tal. Luego, el embrión humano es una persona, aunque todavía no actúe visiblemente como tal (y decimos “visiblemente” atentos a todas las posibles manifestaciones de psiquismo intrauterino).  Si no fuera una persona, no podría, en el futuro, desarrollarse como tal. Si algo se desarrolla como mosquito, es porque es un mosquito, dado que todo se desarrolla y se despliega según lo que es. Nada se desarrolla a partir de la nada, sino a partir de una realidad ya especificada. Confundir a la esencia del ser humano con la manifestación visible de sus potencialidades propias es un grave error; ello justificaría decir que no es una persona quien ha sufrido una lesión irreparable de su lóbulo frontal. Luego, el embrión humano es persona, desde el primer instante de su crecimiento y desarrollo, esto es, desde el primer instante de la concepción. Que se encuentre dentro de otro cuerpo o que su tamaño sea ínfimo, son todas cuestiones accidentales que no afectan a su esencia como persona, que debe ser, consiguientemente, respetada desde ese primer momento.


Por lo tanto, dado que nada justifica quitar directamente la vida a una persona inocente, su derecho a la vida es inviolable, desde el primer momento de su concepción. El fin no justifica los medios (esto es: ninguna conducta contradictoria con el fin último de la vida humana se justifica porque sea idónea para llegar a otro fin) y, por ende, aunque el fin sea bueno, ese medio (la eliminación directa de la vida de una persona inocente) jamás está justificado.7


“UN INDIVIDUO NO ES PERSONA PORQUE SE MANIFIESTEN SUS CAPACIDADES, SINO AL CONTRARIO, ÉSTAS SE MANIFIESTAN PORQUE ES PERSONA: EL OBRAR SIGUE AL SER; TODOS LOS SERES ACTÚAN SEGÚN SU NATURALEZA”

María Dolores Vila-Coro

Fuentes:


1. López Moratalla, Natalia. EL CIGOTO DE NUESTRA ESPECIE ES CUERPO HUMANO. pers.bioét. 2010. 1 4 (2); 120-140. ISSN 0123-3122.

2. Martín de Civetta MT, Civetta JD. Carcinogenesis. Salud Publica Mex 2011;53:405-414.

3. http://www.msal.gob.ar/images/stories/bes/graficos/0000000011cnt-08-manual%20enfermeria_08-03.pdf

4. López Moratalla, Natalia., Santiago, Esteban., Herranz Rodríguez, Gonzalo., Nº 1. Inicio de la vida de cada ser humano. ¿Qué hace humano el cuerpo del hombre?. Cuadernos de Bioética [en linea]. 2011, XXII(2), 283-308[fecha de Consulta 14 de Octubre de 2019]. ISSN: 1132-1989. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=87519895010

5. Jouve de Barreda, Nicolás., LA GENÉTICA Y LA DIGNIDAD DEL SER HUMANO. Cuadernos de Bioética [en linea]. 2013, XXIV(1), 91-100[fecha de Consulta 14 de Octubre de 2019]. ISSN: 1132-1989. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=87527461010

6. López Moratalla, Natalia. El embrión humano. Las primeras 24 horas. 2011. Sección: Coloquio. Ejemplar 313.

7. http://www.institutoacton.com.ar/oldsite/articulos/gzanotti/artzanotti22.doc